CARMEN MARTÍN GAITE. (1990). Caperucita en Manhattan. Ediciones Siruela.
La autora de esta novela, Carmen Martín Gaite, nació en Salamanca en 1925. Treinta años más tarde de nacimiento, publicó El Balneario, fue su primera novela. Ganó el Premio Nacional de Literatura en 1978 gracias a su obra El cuarto de atrás. No solo escribió novelas, si no que también se pasó a libros de relatos, ensayos y algunos textos infantiles. Y por último, cabe destacar que obtuvo el Príncipe de Asturias en 1988.
Vamos a comprobar que no es el clásico que todos conocemos de memoria. Los personajes de esta novela tienen cierta relación con el cuento pero estos son personajes con un carácter y una personalidad muy marcadas, podemos ver en cada capítulo la identidad de cada uno de ellos y cómo afectan a la historia.
Hoy hablamos del libro Caperucita en Manhattan, creado por la gran escritora española Carmen Martín Gaite. Tenemos una novela de literatura infantil juvenil que nos lleva de una manera muy explícita a Brooklyn, N.Y, de la mano de Sara Allen, la protagonista del libro. Sara es una niña de 10 años que vive con sus dos padres y su gran deseo es el poder ir sola a casa de su abuela en Morningside para verla y llevar la tarta de fresa que hace su madre. A Sara le encanta ver a su abuela, la cual fue cantante y ha tenido diversos matrimonios, y viajar en el metro, ver las calles que la llevan hasta Morningside... El lobo en esta historia es el multimillonario Mister Woolf, un empresario que se dedica al negocio de la pastelería, en especial de las tartas. Hasta aquí podría decirse que tenemos a casi todos los personajes que aparecen en el cuento clásico, pero nos encontramos con Miss Lunatic, una mendiga que no tiene edad y que ayuda a las personas de la ciudad por la noche y por el día se oculta y cuida la Estatua de la Libertad.
Sara es una niña pequeña pero con una gran inteligencia, tiene muchísima imaginación y muestra pensamientos que no son propios de su edad, por ejemplo el crear "farfanías" como "miranfú" y que son palabras que nacían sin quererlo ella misma. Las repetía muchas veces, entre dientes, para ver cómo sonaban. (Martín Gaite, 1990: 32). Lo único que desea es que se la trate como a una niña mayor y que pueda ir sola a casa de su abuela, ya que esta era la única persona que la comprendía y ambas disfrutaban con la compañía y las conversaciones, además era como una referencia para Sara, siempre la había admirado.
Los padres de Sara, el señor y la señora Allen, no comprendían a su hija, hubo momentos que pensaron incluso en llevarla a algún psicólogo para que analizase su comportamiento y el por que de esas "cosas raras" que hacía su hija. Ya que no entendían que hablase sola, inventase palabras o quisiera saber más de la cuenta acerca de temas que no le resultaban interesantes a nadie. La madre, que se dedicaba a cuidar de ancianos en un hospital, era una persona muy neurótica, no dejaba hacer nada a su hija y la trataba de una manera muy infantil y Sara no necesitaba que la tratasen así. Todo el que conocía a su madre, sabía que hacer la tarta de fresa era su especialidad, de hecho haciéndola se encontraba feliz y parecía otra persona distinta, estaba muy orgullosa de su tarta. El señor Allen era fontanero y no solía mostrar mucho apego por su mujer y su hija, llegaba cansado del trabajo y no se interesaba nada más que por él mismo.
Miss Lunatic, o así es como la llamaba la gente de Brooklyn, era una persona que nadie sabía que edad tenía, solía pasea con su carrito por las calles y hablaba con las personas que requerían su ayuda, escuchaba sus problemas y los tranquilizaba de una manera inusual, a todo tipo de personas, pobres, ricos, extranjeros, neoyorkinos...escuchaba y aconsejaba a todos. Un día que paseaba por el metro se encontró con una niña llorando, sin nadie a su lado y sin nadie que la hiciera el más mínimo caso. Se decidió a acercarse y hablar con ella, la dijo que se llamaba Sara y que estaba nerviosa y con miedo ya que se había escapado de casa de su vecina para ir a dar la tarta de fresa y visitar a su abuela que vivía en Morningside, Miss Lunatic la ayudó y se fueron de la mano al metro, salieron a la calle y disfrutaron una de otra, Miss Lunatic la confesó quién era en realidad y lo que hacía en esa ciudad, además de como podría encontrarla siempre que quisiera. Antes de despedirse de Sara la dijo una cosa; No hay que mirar nunca para atrás. En todo puede surgir una aventura. Pero ante las ansias de la nueva aventura, hay como un miedo por abandonar la anterior. Plántale cara a ese miedo. (Martín Gaite, 1990: 159).
El siguiente personaje destacado es Mister Woolf, un multimillonario que tenía mucho dinero pero nadie con quien disfrutarlo. Soltero y obsesionado con su negocio, confesaba que solo se había enamorado una vez y muy joven al ver a una mujer cantar en diversos locales, la mujer era unos 8 años mayor que él pero desde que la vio no pudo olvidarla. Esa mujer era Gloria Star, la abuela de Sara. El señor Woolf estaba muy obsesionado con la tarta de fresa que se vendía en sus pastelerías, la gente comentaba que ya no era como antes y que había perdido ese "toque" que lo hizo famoso, por lo que investigó en cada tienda que vendiese tarta de fresa y las probaba para poder comercializarla en sus locales. Hasta que una noche, ya se encontraba desesperado, fue a dar un paseo por Central Park y se encontró con Sara, la cual estaba sentada en un banco pensando en sus cosas y con la tarta de fresa al lado. El empresario probó la tarta que llevaba Sara y se le iluminaron los ojos y se relamia, entonces Sara, con buen corazón, le dijo que podría darle la receta si le llevaba a casa de su abuela y allí se encaminaron. El señor Woolf llegó antes y cuando Sara subió para ver a su abuela se encontró con el empresario bailando con su abuela y entonces decidió dejarlos solos.
Lo que más me ha gustado del libro es el hecho de conocer una historia de hace muchos años y poder cambiarla de la manera que lo ha logrado Carmen Martín. De principio a fin es distinto, añadiendo algunos personajes y manteniendo otros.
Lo que menos puede que haya sido que la autora, en mi opinión, se explaya de manera excesiva al recrear escenas, características de los personajes y momentos de la historia que no aportan gran información a la trama principal. Cómo por ejemplo la vida de uno de los chofer de Mister Woolf.
Un aspecto que cambiaría sería el final, creo que después de la historia que haya ocurrido todo lo que pasó, deja un final que podría haber alargado o detallar un poco más. Se que puede que me contradiga con lo que he comentado anteriormente pero en este caso eché de menos un final un poco más claro.
Ya que he hablado del final, pues yo cambiaría esa parte. Continuaría con la historia sabiendo que es de Sara finalmente y metería a los padres para que conociesen de ella o si no acaban conociendo de ella. Dejaría un final más cerrado que el actual.